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La Predestinación

La doctrina que se conoce comúnmente como “calvinismo” se introdujo por el teólogo católico Agustín en el siglo IV. Agustín enseñó que Cristo murió no por todos los hombres, sino por unos cuantos a quienes Dios había escogido y predestinado para ser sus hijos. Enseñó que todos los demás fueron creados para ir al infierno. A Agustín póstumamente le fue otorgada la canonización por la Iglesia Católica Romana.

Más de 1,000 años después, Juan Calvino, avivó esta enseñanza que había sido olvidada desde la muerte de Agustín. Es por Calvino que la enseñanza recibió su nombre: “calvinismo”.

Agustín, el padre de esta enseñanza, también enseñó que el bautismo de los infantes fue necesario para poder ir al Cielo. Enseñó que una persona podría tener una regeneración genuina, piedad genuina, y hasta fe genuina, pero sin ser miembro de la Iglesia Católica, esto no le serviría de nada, y que iría al Infierno.
Agustín también es responsable por la enseñanza de la perfección sin pecado de María. Es comprobable que muchos de los errores doctrinales actuales de la Iglesia Católica tienen su origen en los escritos de Agustín.

Hoy en día algunos enseñan que un cristiano tiene que ser o calvinista o arminiano. Esto no es cierto. Un cristiano puede y debe simplemente creer la Biblia.
No pretendemos comenzar a entender la mente de Dios tocante a la relación entre su soberanía y la voluntad libre del hombre.

Sin embargo, sí entendemos la enseñanza clara de la Palabra de Dios, que Dios le dio al hombre una voluntad libre para escoger entre el bien y el mal, y una voluntad libre para aceptar o rechazar a Cristo como su Salvador.
La doctrina de la predestinación absoluta como la presentan los “calvinistas” se reparte entre cinco puntos. (En inglés, los puntos comienzan con las letras T.U.L.I.P., formando un acrónimo que significa “tulipán”.)

1. LA DEPRAVACIÓN TOTAL.

La interpretación bíblica de la Depravación Total es que todo individuo humano es pecador por naturaleza, por elección y por práctica. Todos tienen una naturaleza pecaminosa. La Depravación Total no significa que todo individuo es tan malo como es posible que sea..

Si el hombre no tiene la voluntad libre para escoger entre el bien y el mal, ¿cómo se explica la enorme diferencia entre el criminal habitual que asesina sin conciencia ni remordimiento, y el hombre moralmente bueno pero inconverso, líder en asuntos civiles y sociales en su comunidad?

La Depravación Total significa que cada aspecto de la naturaleza de la persona ha sido afectada, tocada, manchada, contaminada, pervertida o influenciada por el pecado.
Bajo el término “Depravación Total” Calvino creyó, enseñó y promovió la “Incapacidad Total”.
Enseñó que el hombre NO tiene voluntad libre en el asunto de la salvación, sino que su salvación o perdición fue predeterminada solo por Dios, y que el hombre obra mecánicamente como un robot.
En respuesta a preguntas acerca de esto, Juan Calvino escribió:
“¿Quién, entonces, podrá ser salvo? Eso es lo que decide solamente la voluntad soberana de Dios, y nada más. Es asunto puramente de la voluntad soberana y divina que, sin duda, por buenas razones que solo Dios mismo conoce, y que ninguna de éstas está relacionada a ninguna cosa que distingue a un hombre de otro, Dios escoge a algunos y rechaza a los demás. La elección de Dios no tiene que ver con la presciencia excepto en cuanto a que El sabe previamente quiénes serán los miembros de la raza humana.” (Los Institutos de Calvino, III, xxiii, página 10).

Entre Génesis 2:16; Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás y Apocalipsis 22:17; Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
Dios le dio al hombre la libertad para escoger. En relación con Génesis 2:16-17,
Note que Dios mandó a Adán que NO comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal. Juan Calvino quisiera que creyéramos que Dios en efecto mandó que Adán no hiciera tal cosa, pero que Dios ya había determinado que Adán violara el mandato de Dios. Eso convertiría a Dios en el autor de la desobediencia voluntaria.
Juan Calvino escribió:
“La única ocasión en que se podría suponer que haya existido la voluntad libre fue en Adán antes de la caída. Adán pudo haber resistido, si quisiera, siendo que cayó solo por su propia voluntad. En esto la integridad del hombre fue dotada de una voluntad libre por la cual, si hubiera escogido, habría obtenido la vida eterna. Sin embargo, no existe la realidad en la voluntad libre así atribuida al hombre, en vista de que Dios había decretado la caída, y por lo tanto esto debe haber de alguna manera predispuesto la voluntad de Adán. Su voluntad no fue dejada en un equilibrio neutral, ni tampoco su voluntad jamás fue en suspenso ni incertidumbre. Fue inevitablemente seguro que tarde o temprano, Adán caería en la maldad, y con esa caída inevitable, se desapareció todo rasgo de la libre voluntad que el hombre habrá tenido. A partir de ese tiempo, la voluntad se corrompió junto con toda la naturaleza del hombre. El hombre ya no poseía la capacidad de escoger entre el bien y el mal.” (Los Institutos de Calvino, II, Página .
La creencia que el hombre no tiene la capacidad de escoger entre el bien y el mal, pone la responsabilidad y el origen del pecado del hombre sobre Dios.
La creencia que el hombre no tiene capacidad de escoger entre el bien y el mal, y que como consecuencia, hace el mal, pone la responsabilidad del pecado del hombre sobre Dios mismo. Esa es una posición bíblicamente intolerable.
En la declaración misma de Calvino arriba citada, una vez más Calvino habla con engaño. Dice que Adán pudo resistir; que Adán cayó por su propia libre voluntad; que la caída fue decretada por Dios. Juan Calvino, ¿cuál es tu posición, al fin? Las tres declaraciones no pueden ser verdad.
La Biblia enseña claramente que Dios alumbra a los pecadores
Juan 1:9; Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
12:32, Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
16:8; Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
La Biblia enseña también que el hombre tiene una voluntad libre, y que el hombre ejerce libremente esa voluntad.
Juan 1:12, Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
3:16, Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
5:24, De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Hechos 2:21, Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

16:30-31. y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Rechazamos la enseñanza de Juan Calvino tocante a lo que él llama La Depravación Total, que en verdad es la Inhabilidad Total. Creemos y enseñamos que el hombre está totalmente depravado, pero que Dios, en su voluntad soberana, dotó al hombre de la capacidad de escoger entre el bien y el mal, entre Cristo y el Diablo, entre el Cielo y el Infierno.

2. LA ELECCIÓN INCONDICIONAL.

Calvino enseñó que Dios eligió, escogió o predeterminó que ciertas personas serían salvas e irían al Cielo. Muchos calvinistas contemporáneos declaran que no creen en la “doble predestinación” – que significa que ellos no creen que Dios eligió o predestinó a la gente para ir al Infierno – solo a los que van a ir al Cielo. Si uno cree que Dios de hecho predeterminó que ciertas personas fueran al Cielo, eso requiere que uno crea también que todos los demás fueron predeterminados para ir al Infierno. Tocante a este asunto, Juan Calvino escribió:
“El reprobado, así como el elegido, es señalado por Dios como tales por el consejo secreto de Dios, y no por ninguna otra cosa” (Calvin’s Institutes II, xxii, Página 11)
En una carta a Christopher Liertet, Calvino escribió: “Tú eres muy engañado si crees que los decretos de Dios pueden ser mutilados, en cuanto El haya escogido a alguno para la salvación pero a ninguno a la destrucción. Tiene que haber una relación entre los elegidos y los reprobados.” (The Teaching of Calvin, Chapter Vl, Página 109).
En otra ocasión, Calvino escribió:
“Su suerte fue la elección directa e inmediata de Dios, justificada por sus vidas, pero no necesariamente como consecuencia de ellas. Pudo salvarles de su condenación así como lo hizo con los elegidos quienes no fueron más dignos de ser salvos, pero esa condenación fue establecida en la eternidad pasada, y nada de lo que había en ellos pudo transferirlos a la clase contraria, así como nada de lo que pueden ser los elegidos puede convertirlos en reprobados”. (Calvin’s Institutes III, iii, página 4).
Esto es totalmente contrario a la Palabra de Dios.

1 Timoteo 2:3-4, Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
2 Pedro 3: 9, El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Hechos 17:30, Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

Juan 3:16-17, Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Ezequiel 33:11. Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?
Dios siempre ha dicho “Si alguno quiere…” (Marcos 8:34). “Todo aquel que cree…” (Romanos 1:16) ¿Qué significan estas palabras? Si interpretamos la Palabra de Dios consistente y literalmente, tenemos que concluir que Dios le dio al hombre a escoger.
Enseñar la “doctrina” de la Elección Incondicional es añadir a las Escrituras lo que Dios no enseña ni tampoco tenía la intención de que el hombre enseñara.
Lo que Juan Calvino enseñó, no fue “Elección Incondicional”, sino “selección”. Si fuera un hecho que Dios hubiera seleccionado a algunos, distinguiendo moralmente a un hombre de otro, entonces Dios hace acepción de personas.
Pero la Biblia dice en:
Romanos 2:11; porque no hay acepción de personas para con Dios.
Hechos 10:34; Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
No hay acepción de personas con Dios.
No aceptamos la enseñanza de Juan Calvino de la Elección Incondicional y la Condenación Incondicional de Dios, sino que creemos y enseñamos que todo aquel que quiere puede venir a Cristo por el ejercicio de su propia libre voluntad. Es nuestra responsabilidad darle a la gente el mensaje del evangelio, dándoles así la oportunidad de escoger a Cristo y ser salvos, o rechazar a Cristo y perderse.

3. EXPIACIÓN LIMITADA.

Calvino enseñó que la sangre de Cristo se derramó solo para los elegidos. Enseñó que no fue para los no elegidos. El calvinista de hoy, para disfrazar su creencia, ha cambiado el tercer punto del calvinismo a Expiación Particular. Es otro nombre, pero la misma herejía. Biblia es muy clara en este punto, como lo es en cualquier doctrina.

Hebreos 2:9; Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos
2 Pedro 2:1; Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
1 Juan 2:2; Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Es una doctrina condenable y condenadora, enseñar que la sangre de Cristo no haya sido derramada para toda la humanidad desde el comienzo de la creación.
Algunos nos dirían que aceptan los otros cuatro puntos de la enseñanza de Calvino, pero que no aceptan la Expiación Limitada. Si uno acepta la enseñanza calvinista tocante a la Inhabilidad Total, y la Elección Incondicional, no tiene más alternativa que aceptar la enseñanza de la Expiación Limitada. Es imposible aceptar una sin aceptar la otra.
No es posible pretender que la sangre de Cristo fuese derramada por todos los hombres a la luz de la declaración de Calvino: “Los reprobados, así como los elegidos, son escogidos para ser tales por el concilio secreto de la voluntad de Dios.” (Calvin´s Institutes III, xxii, Página 11) y “… su condenación fue determinada desde la eternidad pasada, y nada podría transferirlos a la clase opuesta.” (Calvin’s Institutes III, iii, Página 4).
No aceptamos la enseñanza de Juan Calvino tocante a la Expiación Limitada. Creemos y enseñamos que la sangre de Cristo fue derramada para todos los hombres, y que es efectiva para la purificación de los pecados de todo aquel que se acerca a Cristo.

4. GRACIA IRRESISTIBLE.

Seguida de la Elección Incondicional, Juan Calvino enseñó que si una persona fuera uno de los que elegidos para la salvación, ocurriría que en el momento en que Dios está (o estaba) listo para que esa persona se convirtiera en cristiano, la persona vendría a Cristo (no por su propia voluntad, sino como un robot que no puede resistir la gracia de Dios).
Dios es Dios soberano. Creemos, aceptamos, nos regocijamos y nos gloriamos en esa verdad. Sin embargo, Dios, siendo soberano, escogió darle al hombre una voluntad libre y la capacidad de escoger o rechazar el evangelio. Dios no creó un robot que vendría a Cristo mecánicamente. Juan Calvino se refería con frecuencia a Juan 6:44-45 como prueba de su posición:
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.”
Estos mismos versículos refutan la enseñanza de Juan Calvino acerca de la “Gracia Irresistible”. La palabra “trajere” no significa “forzar”. De acuerdo a otros textos en la Palabra de Dios, no puede significar un “atracción irresistible”.
La misma palabra “helkuo”, que se traduce “trajere” en el vs. 4, se encuentra en Juan 12:32 que dice: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.”
Si la palabra “trajere” en Juan 6:44 enseña Gracia Irresistible, entonces la Biblia enseñaría en Juan 12:32 que todos los hombres son irresistiblemente atraídos a Cristo. Todos reconocemos que esto no está sucediendo. La palabra “trajere” en Juan 6:44 significa lo mismo que “atraeré” en Juan 12:32.
Esto está en armonía con toda la palabra de Dios.
Dios alumbra a todos los hombres (Juan 1:9). Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
Dios convence a todos los hombres (Juan 16:8). Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Dios atrae a todos los hombres (Juan 12:32). Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
Dios deja la decisión a cada hombre (Juan 3:16). Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Vemos la gracia de Dios rechazada por el hombre en:
Proverbios 1:24-35: “Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis,”
Mateo 23:37: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”
Juan 5:40: “y no queréis venir a mí para que tengáis vida.”
En Hechos 7:51 “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.”
Mateo 22:3; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.
Isaías 65:12; yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.
Creemos que Dios alumbra a todo hombre que viene al mundo. Creemos y enseñamos que la gracia de Dios puede ser rehusada o aceptada. No aceptamos la enseñanza de Juan Calvino de que la gracia de Dios es irresistible.

5. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS.

Muchos confunden esta enseñanza con la doctrina de la seguridad eterna del creyente, o como: una vez salvo, salvo para siempre. Enseñaba que si uno no “perseveraba” hasta el fin, después de todo, no era de los “elegidos”, sino que había sido solo un impostor – un falso profesante.
Pero nosotros creemos que el creyente puede perderse al rechazar a Cristo.
1 Timoteo 4:1; pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;
5:12; incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe. 15; Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás.
Hebreos 6:4–6; Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

Hebreos 10:26, 27; Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 38; Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.
2 Pedro 2:20; Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.
1 Juan 5:16; Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.

1º CREEMOS EN LA PREDESTINACIÓN, PERO BASADA EN LA PRESCIENCIA DE DIOS.

En Romanos 9-11 hay algunos versículos que parecen implicar que el albedrío del hombre está excluido del asunto de la salvación del creyente y que Dios en su acto de escoger a los elegidos ejerce su soberanía divina completamente aparte del albedrío del hombre.
“(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama)... a Jacob amé, pero a Esaú aborrecí... Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia... De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:11, 13, 15, 16,18).
Jacob fue escogido antes de hacer ni bien ni mal, pero la elección de Dios fue basada en lo que Él ya sabía que Jacob haría.
Esta verdad está demostrada en la carta de Pedro a “los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia.” Estos creyentes fueron reconocidos como “elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre” (1 Pedro 1:1,2).
La misma verdad está escrita en Romanos 8:29. Pablo escribió: “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo”.
Dios determinó de antemano las condiciones según las cuales mostraría misericordia. Y según el previo conocimiento los creyentes son elegidos en Cristo (Efesios 1:4).

2º. CREEMOS EN LA SOBERANÍA DE DIOS.

Si con decir que Dios es soberano, uno quiere dar a entender que Dios es 100% dominante en 100% de los asuntos del hombre, comenzando con su salvación, entonces tenemos que rechazar la “soberanía” de Dios.
Aceptamos el hecho de que Dios PODRÍA, si así lo decidiera, ejercer su soberanía o dominio en cada detalle minucioso de la vida del hombre. Que Dios PODRÍA hacer esto no es debatible. El es Dios. Sin embargo, nosotros creemos que Dios, en su soberanía, a propósito se limitó a Sí mismo, en que le dio al hombre una voluntad libre. Esto de ninguna manera desacredita ni deshonra la soberanía de Dios.
Nosotros creemos en la soberanía de Dios, pero creemos que en el asunto de la salvación, Dios deja la decisión final con el hombre. Dios ha diseñado un plan de salvación en que le ha dado al hombre la voluntad libre para aceptar o rechazar ese plan.

3º. CREEMOS EN EL LIBRE ALBEDRÍO DEL HOMBRE.

Alguien tuvo que decidir en cuanto a la salvación. En la enseñanza de Calvino, ese “alguien” fue Dios. Para aceptar esta doctrina, uno tiene que aceptar que Dios, en la eternidad pasada, seleccionó a los que serían y a los que no serían salvos, y que la decisión de Dios no fue relativo a ninguna cosa que podría distinguirlo a uno moralmente de otro.
No aceptamos la enseñanza de que Dios decretó todas esas decisiones, esos detalles y esas acciones. Si la soberanía de Dios se extiende más allá de la voluntad libre del hombre, o si se dice que la voluntad libre del hombre siempre actúa en completa armonía con los decretos soberanos de Dios, entonces los así llamados “decretos soberanos de Dios” están en continuo conflicto con la Palabra, la naturaleza, el carácter y la santidad de Dios.
El hombre tiene una voluntad libre y actúa independientemente NO del conocimiento de Dios, sino de su soberanía, porque Dios decretó que el hombre tendría ese privilegio, y lo dotó con esa capacidad. El hombre es responsable por sus decisiones y sus acciones.

Esta es una humilde opinión. Espero que les ayude a tener más luz. DTBM a tod@s.
 

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DIOS SIEMPRE SE REVELÓ COMO UNO

No hay solamente uno o dos pasajes ambiguos que enseñan que hay un solo Dios, sino muchos pasajes que claramente declaran esta verdad cardinal de la Biblia.
Cada uno de los siguientes 27 pasajes bíblicos enseñan explícitamente que hay uno, y solo un Dios. La doctrina de la pluralidad de Dioses (encontrada en forma explícita en la Perla de gran precio/Libro de Abraham 4-5) contradice esta enseñanza bíblica fundamental.

Por favor notar que la versión Reina Valera (revisión 1960), usada aquí, utiliza nombres de Dios en español que corresponden a los diferentes títulos y nombres de Dios en hebreo, el idioma del Antiguo Testamento. El nombre en hebreo Jehová (o Yahweh) en español aparece como “Jehová,” mientras el título Adonai, que significa “Señor” o “Amo” aparece como “Señor,” y la palabra Elojim es traducido como “Dios.”

Por ejemplo, en Deuteronomio 4:35, aparece la frase “Jehová es Dios” que traducido literalmente es “Jehová es Elojim.” Así que, Jehová y Elojim se usan de una manera que demuestra que son inter cambiables en el Antiguo Testamento, y ambos se refieren al Dios único de la Biblia. Estas palabras no pueden designar dos Dioses distintos, como enseña la iglesia Mormona (que dice que Elojim se refiere a Dios el Padre y Jehová se refiere a Jesucristo). Para otros ejemplos, vea Deuteronomio 6:4; 2 Samuel 7:22; 2 Reyes 19:15; Salmo 18:31; Isaías 37:16,20; 44:6.




(1) Deuteronomio 4:35, 39 — A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él. Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.

(2) Deuteronomio 6:4 — Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

(3) Deuteronomio 32:39 — Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.

(4) 2 Samuel 7:22 — Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni Hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oido con nuestros oidos.

(5) 1 Reyes 8:60 — A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro.

(6) 2 Reyes 5:15,16 — Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y le dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo. (16) Mas él dijo: Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso.

(7) 2 Reyes 19:15 — Y oró Ezequías delante de Jehová diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.

(Cool Nehemías 9;6 — Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

(9) Salmos 18:31 — Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?

(10) Salmos 86:10 — Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios.

(11) Isaías 37:16,20 — Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. (20) Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.

(12) Isaías 43:10-11 — Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. (11) Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.

(13) Isaías 44:6,8 — Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mi no hay Dios. (Cool No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oir desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.

(14) Isaías 45:21 — Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.

(15) Isaías 46:9 — Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí.

(16) Oseas 13:4 — Mas yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí.

(17) Joel 2:27 — Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.

(18) Zacarías 14:9 — Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

(19) Marcos 12:29-34 — Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, en más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

(20) Juan 17:3 — Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

(21) Romanos 3:30 — Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.

(22) 1 Corintios 8:4-6 — Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

(23) Gálatas 3:20 — Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.

(24) Efesios 4:6 — Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

(25) 1 Timoteo 1:17 — Por tanto, al Rey do los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

(26) 1 Timoteo 2:5 — Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

(27) Santiago 2:19 — Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.


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